ClientEarth
23 de abril 2026
El Tribunal Administrativo de Círculo de Lisboa dictó la semana pasada su resolución en el procedimiento judicial contra los planes para construir el nuevo aeropuerto de Lisboa en el estuario del Tajo, uno de los humedales más importantes de Europa y un lugar de parada esencial para las aves migratorias, declarando la caducidad del procedimiento por la pérdida de vigencia de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) del proyecto.
Aunque la sentencia todavía podría recurrirse, constituye claramente un resultado importante y muy positivo para la protección de una de las áreas naturales más valiosas de Portugal.
Los equipos jurídicos de ClientEarth y de la Sociedade Portuguesa para o Estudo das Aves (SPEA, BirdLife Portugal), junto con diez organizaciones ecologistas portuguesas, presentaron en 2020 una demanda para frenar los planes del nuevo aeropuerto en el estuario del Tajo, una de las áreas naturales más importantes de Portugal.
El caso impugnaba la autorización ambiental concedida al proyecto del aeropuerto de Montijo, al considerar que las autoridades portuguesas no habían evaluado adecuadamente sus graves impactos sobre aves migratorias y hábitats protegidos antes de autorizar su desarrollo. También alertaba sobre el alcance transfronterizo del proyecto, ya que habría debilitado la conectividad de las rutas migratorias entre África y el norte de Europa y puesto en riesgo la coherencia ecológica de la red Natura 2000.
El estuario del Tajo, cerca de Lisboa, es uno de los principales estuarios de Europa occidental y el humedal más importante de Portugal para las aves acuáticas. La zona afectada por el proyecto aeroportuario está protegida por la legislación europea Natura 2000 como Zona de Especial Protección para las Aves y Lugar de Importancia Comunitaria, además de estar amparada por el Convenio de Ramsar y reconocida como Reserva Natural portuguesa.
Los planes suscitaron protestas a escala nacional e internacional de la comunidad científica, organizaciones ecologistas y ciudadanía. En 2024, a medida que aumentaba la presión contra la construcción del nuevo aeropuerto en Montijo, el Gobierno portugués anunció que abandonaría el proyecto y que estudiaría una ubicación alternativa cerca de Alcochete, reconociendo que Montijo no era una opción viable desde el punto de vista ambiental y de la biodiversidad.
Esta última sentencia confirma los defectos jurídicos y ambientales que estaban en la base del proyecto de Montijo.
Soledad Gallego, directora de ClientEarth España y Mediterráneo, declaró:
“El estuario del Tajo es un enclave de enorme valor ecológico para Portugal y para Europa, y esta sentencia supone un paso crucial hacia su protección. Su importancia es intrínsecamente transfronteriza, ya que sustenta a las aves migratorias que se desplazan entre África y el norte de Europa.”
Julieta Costa, responsable de Conservación Terrestre / Coordenadora do Departamento Terrestre de SPEA, señaló:
“Esta decisión demuestra que la legislación ambiental no está de adorno: existe, es clara y debe respetarse. Instrumentos jurídicos como las evaluaciones ambientales, especialmente cuando afectan a espacios naturales protegidos como el estuario del Tajo y su valiosa biodiversidad, son esenciales porque garantizan que las decisiones se basen en evaluaciones rigurosas, transparentes y actualizadas.”
Las organizaciones ecologistas promovieron la impugnación judicial en 2020 al considerar que el proyecto del aeropuerto de Montijo vulneraba tanto la normativa de la UE como la legislación nacional. En virtud del Derecho de la UE, los proyectos que puedan afectar a espacios protegidos deben someterse a una evaluación completa y fiable antes de poder seguir adelante. Solo cuando no existan alternativas pueden contemplarse excepciones y, aun así, se exigen salvaguardas estrictas y medidas compensatorias.
Las organizaciones sostuvieron que las autoridades portuguesas no habían llevado a cabo evaluaciones fiables y que, en su lugar, habían sugerido que las aves afectadas podrían simplemente desplazarse a zonas restauradas cercanas, un enfoque incompatible con la legislación europea de protección de la naturaleza.
Notas:
Las organizaciones ecologistas portuguesas que respaldan la acción judicial de SPEA y ClientEarth son: Liga para a Protecção da Natureza (LPN), Associação Natureza Portugal (ANP|WWF), ZERO - Associação Sistema Terrestre Sustentável, Fundo para a Protecção dos Animais (FAPAS), Grupo de Estudos de Ordenamento do Território e Ambiente (GEOTA), Associação de Defesa do Património Cultural e Ambiental do Algarve (Almargem), Associação Cristã de Estudo e Defesa do Ambiente Cruzinha (A Rocha) y Quercus.
El caso también ha contado con el apoyo de expertos y organizaciones internacionales, entre ellas la Royal Society for the Protection of Birds (RSPB), BirdLife International y BirdLife Netherlands.
Antecedentes
En enero de 2020, la Agencia Portuguesa de Medio Ambiente aprobó la DIA del proyecto del aeropuerto de Montijo.
En junio de 2020, ClientEarth y SPEA, junto con nueve organizaciones ecologistas portuguesas, presentaron una demanda ante el Tribunal Administrativo de Círculo de Lisboa. Alegaban que la Declaración de Impacto Ambiental del aeropuerto de Montijo, que autorizaba el proyecto sobre la base de diversas evaluaciones, era contraria al Derecho nacional y al de la UE y, por tanto, debía ser anulada.
La Declaración de Impacto Ambiental es el documento formal en el que la Administración recoge su evaluación de los efectos ambientales de un proyecto. El Derecho de la UE exige una serie de evaluaciones para determinar el impacto de un proyecto sobre espacios protegidos. Cuando está afectado un espacio Natura 2000, un proyecto solo puede seguir adelante si esas evaluaciones demuestran que no perjudicará al lugar.
Solo pueden contemplarse excepciones cuando no existen alternativas y, en esos casos, las autoridades deben establecer medidas adecuadas para compensar los daños causados.
El estuario del Tajo acoge regularmente hasta 200.000 aves que invernan en la zona y es el lugar más importante de Portugal para la invernada de patos, limícolas y otras aves acuáticas como flamencos y gaviotas. Durante los periodos migratorios, puede albergar a más de 300.000 aves, actuando como un lugar de parada crucial en sus largas rutas.