ClientEarth
1 de abril 2026
Imagínate esta situación: mamíferos marinos, aves marinas y otras especies protegidas atrapadas en las mismas redes que capturan la merluza y el atún que consumimos a diario en Europa. Al quedar enredados y sin poder liberarse, sufren graves heridas o mueren asfixiados, para luego ser arrojados de nuevo al océano como descarte.
A este fenómeno se le denomina ‘pesca incidental’ (o captura incidental) y se produce cuando los animales quedan atrapados de forma involuntaria en artes de pesca destinadas a otras especies. En Europa, esta práctica está acabando con especies no objetivo y en peligro de extinción a una escala que, según la comunidad científica, no puede ignorarse. Se trata de una tragedia invisible pero evitable; el problema radica en que los gobiernos de la Unión Europea (UE) no aplican la normativa con la suficiente firmeza y aún presentan importantes deficiencias en el control y la ejecución de las leyes vigentes.
Cuando los cetáceos y las aves marinas quedan atrapados en las redes de pesca, muchos mueren por asfixia o sufren lesiones considerables que pueden resultar mortales. El trauma del enredo también puede alterar el comportamiento y la reproducción de los animales, lo que a su vez repercute a largo plazo en la supervivencia de sus poblaciones.
En el caso de los cetáceos, esta alteración no se limita a los individuos afectados, sino que puede tener un efecto en cadena en la transmisión de conocimientos de gran importancia ecológica dentro de una población.
Los cetáceos tienen una vida social compleja y los distintos individuos de un grupo desempeñan funciones específicas, como compartir información clave sobre la ubicación del alimento o de lugares seguros para la cría. En el caso de los delfines, su madurez sexual es bastante tardía (en torno a los ocho años). Esto agrava el declive poblacional en caso de mortalidad por pesca incidental. Un reciente e innovador estudio presenta las primeras pruebas del declive de la población de delfín común en el golfo de Bizkaia, el cetáceo más abundante del océano Atlántico nororiental. Es urgente adoptar medidas de conservación, y la reducción de la pesca incidental es una de ellas.
La pesca incidental está ampliamente reconocida como una de las mayores amenazas para las aves marinas en Europa. Casi 200.000 aves marinas mueren cada año en aguas europeas, y la falta de datos sugiere que la cifra real podría ser aún mayor.
Francia registra algunas de las cifras más altas de Europa: cada año, decenas de miles de aves marinas mueren frente a las costas francesas tras quedar enganchadas o enredadas en las artes de pesca (debido a la pesca incidental en pesquerías dirigidas a especies como la merluza, la lubina y el atún). Esto afecta a especies como la pardela balear (Puffinus mauretanicus), el alcatraz atlántico (Morus bassanus) y el arao común (Uria aalge), que actualmente están clasificadas como en peligro crítico, casi amenazadas y en peligro, respectivamente, según la Lista Roja de la UICN.
En el caso de las aves marinas, la pesca incidental puede ser especialmente perjudicial porque muchas especies se reproducen lentamente. Para el arao común, el bajo número de polluelos implica que las pérdidas de población sean mucho más difíciles de recuperar.
El arrastre de fondo es un método no selectivo en cuanto a las especies que captura. Esto significa que atrapa de forma involuntaria una gran cantidad de especies no objetivo, que pueden llegar a representar hasta el 60 % de las capturas totales. Peces no deseados y animales en peligro de extinción, como delfines, tortugas marinas y tiburones, quedan atrapados en las redes, sufren graves heridas o mueren, y son devueltos al mar.
Las artes de pesca estáticas, como el palangre y las redes de enmalle, son relativamente poco selectivas y causan altos niveles de pesca incidental, afectando a cetáceos y aves marinas. Aunque por lo general estas artes no son la causa principal del agotamiento de las poblaciones pesqueras, su naturaleza estática las hace más susceptibles de provocar la captura accidental de especies no objetivo. Existe una amplia gama de medidas de mitigación para reducir el riesgo de pesca incidental asociado a estos métodos de pesca estáticos.
En julio de 2022, la Comisión Europea abrió un procedimiento de infracción contra Francia, Bulgaria y España por las capturas accidentales de especies protegidas por parte de buques pesqueros.
Sin embargo, existe una falta de avances bien documentada en cuanto al desarrollo de planes de reducción de pesca incidental en el ámbito de la UE. Existen vías para minimizar este riesgo:
Sistemas de control eficaces.
Medidas de mitigación sólidas que deben desarrollarse e implementarse en función de la zona, la especie y el arte de pesca.
Planes concretos para reducir la presión sobre las aves marinas amenazadas y aumentar la selectividad.
En abril de 2026, ClientEarth, Sea Shepherd France y Défense des Milieux Aquatiques demandaron a las autoridades francesas por no controlar ni proteger a las aves marinas de las actividades pesqueras no selectivas, en un momento en que varias especies se encuentran al borde de la extinción.
Pero la acción directa contra la pesca incidental es solo una parte de la ecuación. Si de verdad queremos acabar con ella, también debemos abordar el problema más amplio de la sobrepesca y la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR).
Por este motivo, hemos emprendido acciones legales contra Francia, España, Países Bajos y Alemania para detener el destructivo arrastre de fondo en las Áreas Marinas Protegidas (AMP) y garantizar que la palabra ‘protegido’ tenga un valor real.
También hemos impugnado directamente a todos los países de la UE por fomentar y respaldar colectivamente la sobrepesca. Por primera vez se impugnaron directamente los límites de pesca a nivel comunitario, gracias a nuestro éxito en 2021 en la mejora de las normas de acceso a la justicia en la UE.
Dicho caso dio lugar a una reforma histórica de las leyes de acceso a la justicia en la UE, eliminando las barreras que impedían a las ONG y a la ciudadanía impugnar directamente a la UE en cuestiones medioambientales. El caso duró trece años, pero ha abierto la puerta a una nueva vía para presentar recursos legales contra las infracciones medioambientales.
Dado que el océano es un sistema interconectado, no solo nos centramos en el ámbito nacional. Por el contrario, abogamos por sistemas de control de la pesca marítima y normativas sobre las importaciones de pescado más estrictas. Esto ayudará a garantizar que los productos del mar en Europa se obtengan de forma responsable, sin dañar los derechos humanos ni del medio ambiente. También instamos a la rápida implantación de CATCH, el sistema digital a escala de la UE que permite la plena trazabilidad de los productos del mar.
Una pesca marítima más sostenible es posible: mediante la adopción de artes de pesca diferentes y más respetuosas, o el uso de técnicas de pesca artesanal a pequeña escala que sean más selectivas y requieran menos energía. Estos son solo algunos ejemplos de cómo podríamos reducir la pesca incidental y no deseada y frenar el agotamiento de nuestros mares y océanos, al tiempo que reducimos las emisiones climáticas.
La restauración de los océanos es fundamental para salvaguardar la vida marina. También es una necesidad urgente si queremos hacer frente al hambre mundial y garantizar la seguridad alimentaria. De hecho, las AMP pueden ayudar a recuperar las poblaciones de peces y aumentar las capturas de productos del mar hasta los ocho millones de toneladas.