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ClientEarth

28 de octubre 2026

España
Calidad del aire
Salud pública

Casi la mitad de las ciudades de la UE aún no cumple las nuevas normas de calidad del aire: un informe muestra que la colaboración es clave

Casi la mitad de las ciudades de la UE supera los límites de contaminación atmosférica que fija la Directiva de calidad del aire ambiente (AAQD, por sus siglas en inglés), según un nuevo informe de ClientEarth y el World Resources Institute (WRI). El informe advierte sobre el grado de preparación de las ciudades de toda la UE y describe los cambios necesarios en todos los niveles de la Administración para cumplir las nuevas normas de calidad del aire, proteger la salud de las personas y reforzar las economías locales.

La Directiva AAQD entró en vigor en diciembre de 2024 y fija unos límites de contaminación más estrictos que los Estados miembros deberán cumplir en 2030. Según los últimos datos validados, de 2024, 181 de las 394 ciudades analizadas (el 46%) superaban los nuevos límites.

La abogada de ClientEarth Emma Bud ha declarado:

“Las nuevas leyes de la UE sobre contaminación atmosférica son una oportunidad única en una generación para proteger a la población europea del aire tóxico, pero, con casi la mitad de las ciudades sin alcanzar los estándares, suenan las alarmas. Necesitamos, sobre todo, transformar el sistema de transporte en las ciudades y reducir la dependencia del coche. Las autoridades urbanas pueden liderar muchas de estas políticas, pero necesitan un apoyo firme para proteger a las personas, incluidas la infancia y las personas más vulnerables”.

El informe explica que cumplir los nuevos estándares (en particular, los relativos a la peligrosa contaminación por partículas finas (PM2,5)) exigirá cambios sistémicos en la forma en que las administraciones trabajan juntas y abordan las causas de fondo de la contaminación atmosférica en sectores como el transporte, la agricultura, la energía y el urbanismo. Según el informe, la clave de este cambio de mayor calado es una colaboración sólida entre todos los niveles de la Administración, y también con los distintos sectores empresariales e industriales. Para cumplir la norma, las autoridades tendrán que aplicar medidas que propone la propia Directiva de calidad del aire ambiente (AAQD, por sus siglas en inglés), entre ellas:

· Crear barrios de bajo tráfico o sin coches, y atajar las peligrosas partículas contaminantes procedentes del desgaste de frenos y neumáticos.

· Mejorar las infraestructuras para fomentar los desplazamientos en bicicleta y a pie.

· Electrificar el transporte público y mejorar su asequibilidad, su eficiencia y su calidad.

· Abordar fuentes de contaminación poco reguladas situadas fuera de las ciudades, como los puertos, los aeropuertos y las emisiones de amoniaco de origen agrícola. Dos tercios de la contaminación por PM2,5 que se mide en las ciudades procede de fuera de sus límites.

A partir de casos de estudio de toda Europa, el informe muestra que un apoyo firme a los responsables municipales es clave para combatir la contaminación atmosférica urbana:

· En Cracovia, las autoridades municipales prohibieron las estufas de carbón y de leña. Entre 1995 y 2019 se retiraron 45.649 calefactores de combustible sólido, lo que contribuyó a reducir hasta un 26 % la nociva contaminación por PM2,5 y entre un 39 % y un 41 % el benzo[a]pireno, asociado al cáncer, con unos beneficios económicos estimados en 350 millones de euros anuales.

Este éxito fue posible gracias a la colaboración entre las autoridades europeas, nacionales y municipales. Las acciones legales de organizaciones ambientales ayudaron a impulsar la legislación nacional que permitió la retirada de estos equipos, mientras que los fondos europeos financiaron un programa municipal para sustituir los calefactores contaminantes por alternativas.

· El caso de Madrid muestra la importancia de que la ambición local cuente con respaldo estatal. Una zona de bajas emisiones implantada en 2018 contribuyó a reducir la contaminación por dióxido de nitrógeno, cuyos niveles bajaron un 32 % en su primer año. El plan original fue anulado después a raíz de recursos judiciales de sus opositores políticos. Se restableció gracias a una ley estatal que obliga a crear zonas de bajas emisiones en todos los municipios de más de 50.000 habitantes. Esto demuestra que hace falta colaboración entre todos los niveles de la Administración para lograr cambios duraderos.

Steven Bland, responsable estratégico de Sistemas Urbanos para Europa del WRI, ha declarado:

“La contaminación atmosférica sigue siendo un riesgo importante para la salud pública y la economía de las ciudades europeas, y las olas de calor lo agravan. Avanzar de verdad exige atajar la contaminación en los principales sectores emisores, integrar los resultados en calidad del aire en los marcos de inversión y coordinar la acción de las autoridades locales, regionales y nacionales. La UE tiene ahora la oportunidad de demostrar que un aire más limpio no es solo un objetivo ambiental: es una inversión en las personas y en una economía europea más fuerte y resiliente”. Para más información, contactar con Isabel Leal, ClientEarth (ILeal@clientearth.org), o con Angela Bekkers, WRI Europe (angela.bekkers@wri.org ).

Notas para la redacción

Puedes acceder al informe completo aquí: New clean air standards for Europe: Implications for cities («Nuevas normas de aire limpio para Europa: implicaciones para las ciudades»).

Entre las recomendaciones del informe figuran:

· Dar a las ciudades más voz en la definición de las políticas de calidad del aire nacionales y europeas, junto con un mejor acceso a la financiación.

· Dar un respaldo legal más sólido a medidas locales como las zonas de bajas emisiones, y permitir que las autoridades aborden la contaminación que traspasa los límites municipales.

· Mejorar el acceso a modelos de contaminación para ayudar a los gobiernos locales a identificar las medidas más eficaces para cumplir los estándares de 2030.

· Corregir las lagunas de las políticas de la UE sobre agricultura, transporte y energía para atajar la contaminación en su origen.

 

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