ClientEarth
9 de octubre 2026
Las organizaciones ambientales ClientEarth, Générations Futures y Notre Affaire à Tous han enviado un requerimiento formal a la empresa francesa Groupe SEB porque consideran que no está cumpliendo las obligaciones que le impone la legislación francesa.
En concreto, la ley francesa de responsabilidad empresarial (o ley del "deber de vigilancia") exige a las empresas identificar los impactos de sus operaciones en el medio ambiente, la salud y los derechos humanos; y adoptar medidas para prevenir y mitigar esos riesgos.
Sin embargo, según las organizaciones ambientales, SEB no identifica adecuadamente los riesgos vinculados a su uso de "químicos eternos", también conocidos como sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas o PFAS. Por ello, consideran que el "plan de vigilancia" de la compañía, que forma parte de su plan anual, carece de medidas adecuadas para prevenir y mitigar los daños de los PFAS tanto para los consumidores como para los trabajadores.
Groupe SEB reúne diversas marcas, entre ellas los utensilios de cocina Tefal, las planchas Calor y los electrodomésticos Moulinex. Algunos de estos productos, en particular los utensilios de cocina como ollas y sartenes, todavía contienen PFAS, pese a que existen alternativas más seguras que, de hecho, también comercializa la propia empresa.
Más concretamente, SEB utiliza en sus productos PTFE, un PFAS extremadamente persistente en el medio ambiente. En documentos de la compañía, SEB califica el PTFE de seguro. Sin embargo, hay pruebas que demuestran que el PTFE plantea graves riesgos para el medio ambiente y las personas:
Hélène Duguy, abogada de ClientEarth, afirmó:
"A medida que ha crecido la concienciación sobre los PFAS, las sartenes Tefal casi se han convertido en sinónimo de estas sustancias químicas. Sin embargo, la empresa que está detrás de estas sartenes no tiene un plan público para abandonar estas sustancias nocivas, pese a que existen alternativas".
"Los trabajadores y trabajadoras de las fábricas, las personas que viven cerca de SEB y los consumidores corren el riesgo de contaminarse. En los próximos años entrará en vigor en la UE normativa que restringe el uso de los PFAS, así que la empresa tiene la oportunidad de adelantarse a las prohibiciones. Como líder mundial en utensilios de cocina, SEB se lo debe a sus trabajadores y a su reputación: tiene que planificar ya una transición para abandonar los PFAS".
Los PFAS, conocidos como "químicos eternos" porque resulta casi imposible eliminarlos del cuerpo humano y del medio ambiente, están suscitando un debate mundial sobre la amplia variedad de daños que causan y las medidas necesarias para detenerlos. La exposición a los PFAS se asocia a numerosos efectos sobre la salud, entre ellos el cáncer, la infertilidad y la diabetes, además de otros impactos sanitarios.
Groupe SEB dispone ahora de tres meses para identificar públicamente todos los riesgos relacionados con su uso de PFAS. Una vez transcurrido ese plazo, podrían emprenderse acciones legales.
Basada en normas consolidadas sobre empresas y derechos humanos aprobadas por gobiernos de todo el mundo en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, la ley del deber de vigilancia fue aprobada por el legislador francés en 2017, tras la catástrofe de la fábrica textil Rana Plaza, que causó más de 1.000 muertes.
Desde entonces, los tribunales franceses han empezado a interpretar y aplicar la ley a distintos daños a los derechos humanos y al medio ambiente en las operaciones y cadenas de suministro de las grandes empresas. Los tribunales han dictaminado que la ley obliga a las grandes petroleras a tener en cuenta las ingentes emisiones de gases de efecto invernadero de sus productos fósiles, y que exige el respeto de la libertad sindical frente a despidos arbitrarios o la prohibición del trabajo no declarado y de la explotación de trabajadores indocumentados. A esta ley le han seguido normas similares de diligencia debida obligatoria en Alemania, Suiza, los Países Bajos y Noruega y, ahora, con la Directiva sobre diligencia debida de las empresas en materia de sostenibilidad, también a escala de la UE.
La ley ofrece una base legislativa para garantizar que las grandes empresas identifiquen y aborden de forma proactiva los impactos que causan sus operaciones y cadenas de valor, tanto en beneficio de las personas afectadas como de la sostenibilidad a largo plazo del negocio.
En el requerimiento, las organizaciones señalan los siguientes problemas del plan de vigilancia de SEB:
A lo largo de su ciclo de vida, el PTFE libera al medio ambiente diversas sustancias peligrosas, entre ellas PFAS.
Una de las principales preocupaciones en torno a los PFAS es su extraordinaria persistencia. Una vez liberados, pueden permanecer en el medio ambiente durante años, desplazándose entre el agua, el suelo y el aire, contaminando los ecosistemas y entrando en las cadenas alimentarias. Al final de esa cadena suelen estar los seres humanos, expuestos a través de los alimentos y el agua potable.
Muchos PFAS siguen estando poco estudiados, pero los que se han investigado en profundidad se han vinculado a numerosos problemas de salud importantes, entre ellos los cánceres de riñón, testículo, ovario, próstata y tiroides. También se han relacionado con enfermedades hepáticas, obesidad, diabetes tipo 2 y reducción de la fertilidad en hombres y mujeres. Las primeras investigaciones apuntan además a una relación entre determinados PFAS y trastornos neurológicos, como el autismo y el TDAH.
Los fetos, los bebés y los niños son especialmente vulnerables porque sus cuerpos están en desarrollo, y los niños suelen presentar los niveles más altos de PFAS.
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